Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental -10 de octubre- es importante recordar que el bienestar psicológico no se trata de estar feliz todo el tiempo. Se trata de poder reconocer lo que sentimos, entender nuestras emociones, afrontar los momentos difíciles y mantener relaciones fuertes con las personas que nos rodean.
Desde la psicología, sabemos que envejecer no significa dejar de sentir, de necesitar afecto, de soñar o de encontrar razones para sonreír. Las personas mayores siguen construyendo su bienestar emocional cada día, a través de sus relaciones, sus recuerdos, sus rutinas y las pequeñas cosas que significan algo en su vida.
La vejez puede traer muchos cambios: pérdidas, duelo, problemas de salud, cambios en la autonomía o sentimientos de soledad. Estas experiencias afectan el estado de ánimo y merecen ser escuchadas con seriedad. No debemos dar por hecho que son algo inevitable del envejecimiento.
¿Qué podemos hacer para cuidar la salud mental de las personas mayores?
– Escucharlos con atención. Darles espacio para expresar su tristeza, su miedo o su preocupación. Sin juzgar. Sin minimizar lo que sienten.
– Fomentar vínculos reales. Una conversación, una llamada, un abrazo o compartir una actividad pueden ayudar a combatir la soledad y fortalecer el sentimiento de pertenencia.
– Apoyar sus intereses. La música, la lectura, las manualidades, el movimiento, los recuerdos compartidos y lo que les apetece hacer hoy, todo aporta bienestar emocional.
– Mantener rutinas que den seguridad. Hábitos saludables, descanso, actividad física adecuada y momentos de placer ayudan a cuidar el equilibrio entre cuerpo y mente.
– Detectar señales de malestar. La tristeza que no se va, el aislamiento, la falta de interés o cambios en el sueño y el apetito no deben ignorarse. Buscar ayuda profesional es importante para entender qué está pasando y encontrar el apoyo adecuado.
En los centros residenciales, cuidar la salud mental no se trata solo de tener actividades o que el día esté lleno. Se trata de conocer a cada persona, respetar su historia, reconocer sus fortalezas, escuchar sus necesidades y ayudarles a sentirse parte de algo y de alguien.
Porque detrás de cada residente hay una historia, unos afectos, unas preferencias, unos sueños y una identidad que merece ser vista, conocida y respetada.
La psicología nos enseña que el bienestar emocional se construye con pequeños gestos cotidianos: sentirse escuchado, poder tomar decisiones, compartir una sonrisa, recibir un gesto de cariño o saber que tu presencia importa.
Cuidar no es solo atender necesidades. Es generar vínculos, proteger la dignidad y ayudar a que cada persona siga viviendo con sentido.
En este Día Mundial de la Salud Mental, recordemos que pedir ayuda no es una debilidad. Hablar de lo que sentimos es necesario. Y cuidar las emociones es parte esencial del cuidado de la salud.
Porque la salud mental no tiene edad. Y el derecho a sentirse bien, acompañado y respetado tampoco.
Montse Álvarez Areces | Psicóloga (Residencia Spa Felechosa-Montepío de la Minería) con la residente Pilar, en una de nuestras actividades.








