Esta semana hemos conocido un estudio de la Universidad de Bristol en el que se pone de manifiesto la importancia de la vitamina D para combatir la #Covid-19 y también la importancia de reducir el colesterol alto, pues se considera un factor de riesgo. Según estos expertos, la vitamina D actuaría sobre las células y los tejidos involucrados en la progresión del virus. No es la primera vez que un ente científico relaciona y pondera la importancia de la vitamina D: Ya son varios los estudios observacionales que han deducido una correlación entre personas con deficiencia de vitamina D y un empeoramiento al sufrir la enfermedad; incluso hay indicios de que una suplementación podría llevar a mejores pronósticos. Su deficiencia está asociada con reacciones inflamatorias y disfunción inmune por lo que predispone a los individuos a infecciones severas. Esta vitamina liposoluble, necesaria para mantener el equilibrio de los minerales en nuestro organismo, ayuda al metabolismo óseo, la autorregulación del calcio y las funciones del sistema inmune. Los niveles de vitamina D se miden a través de un simple análisis de sangre.

🌞La vitamina D es única porque se puede producir en la piel a partir de una exposición prudente a la luz solar: pasear un poco cada día por nuestro jardín es un buen hábito. Pero ojo, es importante equilibrar esta exposición para no dañar la piel: 20 minutos en cara, brazos, piernas/pies… sería suficiente. Con la luz UVB del sol incide en la piel y los seres humanos sintetizamos vitamina D3 de la forma más “natural”. Los rayos ultravioleta B provocan una reacción bioquímica en nuestra piel que lleva a la transformación del 7-dehidrocolesterol en pre-vitamina D3 y esta, a su vez, se convierte instantáneamente en vitamina D3 en una reacción inducida por el calor.

La hipovitaminosis D es una realidad en España, su prevalencia oscila entre un 30% en los jóvenes y un 87% en los ancianos institucionalizados.

🔴La paradoja de España: en países con falta de luz de solar, especialmente en invierno, como los nórdicos la suplementación de la vitamina D -en preparados lácteos, zumos -sin azúcares añadidos, por favor, etc- es algo relativamente habitual. En el caso de España, donde no es habitual esta suplementación de alimentos populares con vitamina D (y en la farmacia solo se dispensa con receta médica), se da una paradoja: pese a ser un país «rico» en sol y luz, se han detectado deficiencias en esta vitamina. Y si relacionamos esto con el Covid y las necesarias medidas adoptadas para el control de la pandemia, es decir el larguísimo confinamiento que vivimos durante la pandemia (falta de luz solar y de ejercicio físico), la resultante es que la vitamina D se ha convertido en un tema recurrente a lo largo de estos meses, tanto entre los medios de comunicación como entre los médicos y los estudios clínicos (se estima que hoy hay en el mundo 39 grupos de investigación exclusivos abiertos para este asunto).

Es importante tener en cuenta que los seres humanos no producimos por nosotros mismos la vitamina D2, pero esta se puede compensar mediante ciertos alimentos.

Un dato clave es que las personas que se encuentran en residencias de mayores suelen tener déficits de vitamina D con mucha mayor frecuencia que la población general, especialmente si son grandes dependientes. Así que algunas autoridades han decidido actuar. Por ejemplo, Andalucía decidió suplementar con vitamina D a los ancianos en residencias como forma de protección. Reino Unido también puso en marcha una campaña para dar suplementos de vitamina a 2,7 millones de personas extremadamente vulnerables y en residencias durante el invierno. Además, diversos artículos médicos ya apuntaban que 6 de cada 10 españoles tenía antes del estado de alarma niveles bajos de Vit D. En el caso de las personas mayores, la cifra se incrementa hasta el 80%, preocupante pues su carencia puede agravar los casos de osteoporosis en ancianos, pacientes con diabetes y personas con obesidad. Y hasta los recién nacidos la necesitan para la formación normal de los huesos y dientes y para la correcta absorción del calcio a nivel intestinal. Cuando la deficiencia en niños es más acentuada y mantenida en el tiempo, puede provocar la aparición de enfermedades de los huesos, como la osteomalacia y el raquitismo.

🖍 El dato:  La vitamina es una palabra cuyo significado es: «aminas de la vida». Hay un listado de alimentos ricos en vitamina D que conviene tener a mano a la vista de los avances de las investigaciones médicas. Eso sí, no hay que anteponer una necesidad concreta y acuciante a una dieta saludable y, por ende, variada y compaginada con ejercicio físico, que ayudarían además con el tema del colesterol.

🥑En la lista de alimentos top en vitamina D figuran: los lácteos; los huevos; los pescados grasos como las sardinas, la caballa, boquerones, anchoas, el salmón o el atún ; los crustáceos como las ostras; las setas y hongos en general (champis); los cereales; la soja; los frutos secos como almendras, nueces de Brasil o pipas de girasol; jalea real, mostaza; y las legumbres secas.

Riesgos de la falta de vitamina D

Un metaanálisis de 23 estudios mostró que la falta de vitamina D en personas obesas era un 35 por ciento mayor que en personas con peso normal. Además, se sabe que “la falta de vitamina D lleva a la debilidad en los huesos, deficiencia en las hormonas y poca capacidad aeróbica”.

La deficiencia de vitamina D puede resultar del consumo de una dieta no equilibrada, aunada a una inadecuada exposición solar; también puede ocurrir por desórdenes que limiten su absorción o condiciones que limiten la conversión de vitamina D en metabolitos activos, tales como alteraciones en hígado o riñón, o raramente por algunos desórdenes hereditarios.

📷 Fotos: la principal, tomando el sol en la Residencia, de José Ramón Silveira Rodríguez. Y de alimentos, Lara Santos (sardinas con ensalada), Dana Tentis (salmón con ensalada y aguacate) y Dani Ortiz (hongos).